¡Feliz Año 2018!

Comenzar un nuevo año renovando la esperanza de nuestro calendario nos aporta una sensación efímera de bienestar. El ritual de festejarlo ayuda a reiniciarse con un célebre optimismo. La energía se prepara para afrontar este periodo marcado por el influjo de Capricornio con nuevas metas que cumplir; alcanzar un objetivo que nos permita tener una nueva perspectiva del horizonte recuperando la autoestima perdida durante los fracasos y traspiés del pasado año, es una tarea que aunque no fácil, corresponde a este signo. La experiencia que nos brinda el tiempo pasado vivido junto con un sentido realista de nuestras capacidades y limitaciones, harán que nos pongamos a trabajar en aquello que está en nuestras manos para que así, «pasito a pasito» podamos alcanzar la cima soñada. Supongo que nadie es tan ingenuo que se proponga llegar a la cumbre de una montaña sin invertir tiempo, esfuerzo y preparación. Seguro que si sacamos las suficientes fuerzas para iniciar un nuevo ascenso a lo mejor puede que no lleguemos este año arriba, puede que nos falte cierto grado de adiestramiento; que no estemos en forma o que no tengamos todos los autensilios necesarios para continuar, pero seguro podremos comprobar sobre todo por nuestra propia experiencia de una forma práctica, qué es lo que nos falta o lo que nos falla. Aprender a darnos oportunidades después de los fracasos, no es sino una forma más de reconocernos en nuestras debilidades para así poder mejorar en la medida de lo posible de una forma realista, tomando cartas en el asunto para ser conscientes de hasta donde podemos llegar acorde a nuestras capacidades junto con todo el esfuerzo que somos capaces de desarrollar. Y es durante el camino, independientemente de los resultados que uno obtenga, donde se adquiere la sabiduría.

«Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino
estelas en el mar». A.Machado